Nacido en
Toro, es hijo de Enrique III y Catalina de Láncaster.
Su madre y su tío Fernando, futuro rey de Aragón,
asumirán la Regencia hasta su mayoría de edad.
Durante esta etapa, se reanudarán las hostilidades
con el reino nazarí de Granada. La doble regencia
supone una fuente permanente de conflictos que obligará
a dividir el reino en dos circunscripciones. Fernando adquiere
un sólido prestigio como gobernante al tomar Antequera
en 1410 y una posición de fuerza que resultará
decisiva para ser nombrado rey de Aragón (Caspe, 1412).
En las Cortes de Madrid (1419), Fernando asume plenos poderes,
tras haber casado con María de Aragón. Una constante
de su reinado será la pugna con la nobleza por establecer
el papel que la corona y el estamento nobiliario juegan en el seno
del Estado. La aparición de las ciudades como tercer elemento
en juego prefigura ya un conflicto plenamente moderno. Las disensiones
interiores tendrán repercusión además en
el ámbito externo. Así, Aragón y Navarra,
gobernados por los infantes de Aragón, serán rivales
permanentes de Castilla, mientras que Portugal y, sobre todo, Francia,
serán aliados de la corona castellana. Otro elemento a tener
en cuenta será la figura del valido, representante del poder
real, que adquirirá gran importancia en la persona de Álvaro
de Luna. Éste, condestable y maestre de Santiago, representará
la fortaleza de la corona frente a las pretensiones de la nobleza
y defenderá los intereses de Castilla contra la corona de
Aragón. La derrota de aragoneses y navarros en la batalla
de Olmedo sitúa a la monarquía castellana en su punto
álgido, debilitando al mismo tiempo la disensión interna
representada por el estamento nobiliario. No obstante, la nobleza
castellana no cesará de enfrentarse al poder del valido, considerado
excesivo. Así, en 1453 Álvaro de Luna es depuesto
por el rey, en una caída promovida por Enrique, príncipe
de Asturias, y la segunda esposa del rey, Isabel de Portugal (madre
de Isabel la Católica). En otro orden de cosas, Castilla vive
unos años de esplendor demográfico y económico,
facultado por el incremento de las exportaciones (lana, hierro,
vino) a los mercados europeos. Esta buena situación permite
el desarrollo de instituciones que prefiguran el Estado moderno.
El interés del monarca por la cultura permite el surgimiento
de poetas y literatos cortesanos, protegidos personalmente por el
rey. Juan II murió en 1454 en Valladolid.
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